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Refugiados iraquíes: disminuye la atención, pero no el problema

Miles de ciudadanos que han huido de la guerra en Irak están sometidos a un limbo legal y vital desde que inició la invasión en 2003. Un desastre humanitario ‘colateral’ del conflicto que para la prensa internacional ha dejado de ser importante

Siete años después del inicio de la guerra de Irak, -en marzo de 2003-, el futuro de los cientos de miles de refugiados iraquíes sigue envuelto en la incertidumbre. Si bien gran parte del mundo ha perdido interés en su destino, ACNUR ha advertido que la profundización de sus necesidades, les llevará años resolver.

“A siete años del inicio de la guerra, cientos de miles de iraquíes todavía aún están inseguros sobre su futuro y sus perspectivas de retorno”, declaró Renata Dubini, Jefa de la oficina del ACNUR en Siria. La agencia ha registrado alrededor de 300,000 refugiados iraquíes que han pasado las oficinas del ACNUR en los países vecinos, mientras que las estimaciones del Gobierno son mucho mayores.

La mayoría de los refugiados iraquíes no ven solución inmediata a su difícil situación, convencidos de que no es seguro regresar a casa. Aunque las condiciones en Irak han mejorado en los últimos dos años, la situación sigue siendo frágil. En los últimos meses, el número de retornados ha sido compensado en gran medida por las nuevas salidas de Irak.

Los que se quedan en los países anfitriones no están autorizados a integrarse localmente y están en un estado de limbo jurídico. Con los ahorros ya agotados, las condiciones de los refugiados iraquíes se están deteriorando.

A pesar del flujo de salida continuo, los países de acogida, con recursos limitados y con una disminución del apoyo financiero internacional, podrían cerrar sus puertas a los solicitantes de asilo iraquíes.

“El exilio prolongado puede tener un efecto aplastante en el sentido de la dignidad y la autoestima de una persona. Con los ahorros o los recursos agotados, muchos refugiados están recurriendo a mecanismos de enfrentamiento negativo para sobrevivir. Problemas como la deserción escolar, el trabajo infantil, la violencia doméstica, la trata y la explotación están en aumento, todos los cuales son difíciles de controlar y detectar”.

ACNUR está tratando de conseguir 510 millones dólares para financiar los programas para los iraquíes en Irak y en los países de acogida este año. La población de refugiados iraquíes en Siria es la más grande, con cerca de 250.000 registrados por ACNUR. Otros 47.000 se han registrado con ACNUR en Jordania, mientras que en el Líbano hay 10.000 refugiados registrados.

“Con los años, hemos hecho progresos considerables en términos de brindar asistencia de calidad y mantener el espacio de protección para los iraquíes en Siria”, dijo Dubini.

“Sin embargo, las vulnerabilidades están profundizándose, en un momento en que el mundo está perdiendo interés en los refugiados iraquíes. Necesitamos contar con el apoyo constante de la comunidad internacional y los gobiernos de acogida para atender a los cientos de miles de personas que siguen necesitando de nuestra ayuda”, señaló Dubini.

Los iraquíes que huyen a Jordania, Siria, Líbano, Egipto y otros países cercanos cuentan, en general, con pocos recursos y necesitan atención médica, educación, ayuda financiera y protección.

Sin posibilidad de vuelta y sin ninguna protección
Dado que los Estados que acogen el mayor número de refugiados iraquíes, como Jordania, Siria y Líbano, no son signatarios de la Convención de 1951 que define los derechos y obligaciones de los refugiados y los países de acogida, a los refugiados no se les concede la residencia y están permanentemente en riesgo de detención, de explotación o deportación.

Los refugiados no pueden trabajar legalmente y se enfrentan a recientes alzas de precios en el alquiler, comida y combustible en los países de acogida, ACNUR está trabajando en reducir el impacto y tratar de contrarrestar la falta de vivienda, el trabajo infantil, la deserción escolar y el matrimonio precoz. El número de refugiados con necesidades especiales está en aumento. La asistencia financiera sigue siendo esencial para las familias, especialmente las más vulnerables.

En Siria, ACNUR ha identificado a unos 85.000 refugiados iraquíes con necesidades especiales, incluidas 10.549 mujeres en riesgo. En Jordania, ACNUR asiste a más de 11.000 refugiados iraquíes, con vulnerabilidades específicas. En el Líbano, más de 1.600 iraquíes son considerados especialmente vulnerables.

ACNUR lleva a cabo un programa de reasentamiento para los refugiados iraquíes que o bien no pueden regresar a casa o que son demasiado vulnerables para permanecer en sus países de acogida actual.

Iniciar una nueva vida en otro país
Hasta el momento el personal de ACNUR ha entrevistado y recomendado para el procedimiento de reasentamiento a más de 93,000 iraquíes, entre ellos 66,000 con destino a los Estados Unidos.

Los distintos países de reasentamiento a continuación examinan los casos que ACNUR recomienda; más de 40,000 refugiados iraquíes ya han comenzado una nueva vida en terceros países.

Los demás refugiados esperan en los países de acogida, observando los acontecimientos en su país de origen. Dentro de Irak, ACNUR trata de controlar el número relativamente pequeño de retornos y también espera que mejoren las condiciones para que algunos de los 1.7 millones de iraquíes desplazados dentro de su país desde 2003 puedan volver a casa.

ACNUR amplió la dotación de personal en un 50% 2009, pero aún son pocos, con 150 trabajadores en todo el país.

De cualquier forma, volver no es recomendable
Se estima que vuelven a Irak más de 2,000 iraquíes cada mes, pero la evaluación del ACNUR es que aún no se dan las condiciones para el desarrollo sostenible y el regreso a gran escala de refugiados iraquíes en condiciones de dignidad y seguridad.

ACNUR ayudará a los que desean regresar, pero no está abogando por que la población refugiada iraquí vuelva a casa.

Con Irak en una etapa crítica de su desarrollo político tras las elecciones nacionales a principios de marzo, y con la retirada prevista de tropas de los Estados Unidos a finales de 2011, ACNUR ha expresando la absoluta necesidad de que la comunidad internacional mantenga el apoyo a los iraquíes desplazados dentro y fuera del país.

La disminución del interés de los medios de comunicación por los refugiados iraquíes no se corresponde con una disminución en la magnitud del problema.


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