Ximenes Belo, guía de paz en Timor Oriental
CARLOS FELIPE XIMENES BELO: Premio Nobel de la Paz 1996
"La paz es siempre posible (...) Es importante educar para una cultura de paz porque ésta reconvierte las mentes y los corazones, abriéndolos al diálogo"
Por Maribel Hernández - Corresponsal de Paz
La suya es sin duda la historia de su pueblo. Cuando Timor Oriental se vio sacudida por la brutal invasión de la Indonesia dictatorial del general Suharto, este sacerdote salesiano decidió dejar la tranquilidad del púlpito para salir a las calles y alzar la voz de denuncia.
Desde finales de 1975, los habitantes de esta pequeña isla del sudeste asiático de apenas 15.000 kilómetros cuadrados, se convirtieron en víctimas cotidianas de una violenta intrusión. Ante el silencio cómplice de la comunidad internacional, Carlos Felipe Ximenes Belo quiso hablar por aquel pueblo.
Su voz llegaría tan lejos que sus acciones de denuncia y defensa de los Derechos Humanos en Timor Oriental, le valieron el Premio Nobel de la Paz en 1996. Pero los premios no pueden hacer milagros y, a pesar de los muchos esfuerzos del sacerdote, la isla asiática perdió la escalofriante cifra de 200.000 habitantes, un terrible balance para una ocupación que se extendió durante 24 años.
Celebraba una misa cuando le llegó la noticia del Nobel, y Ximenes Belo contaría después que sintió miedo, no por su propia suerte, sino por la de sus seguidores, que además, iban cada día en aumento, todos en la búsqueda de un Timor libre.
“Como miembro de un pueblo, debo compartir el destino de su gente”, afirmó el misionero salesiano, al serle entregado finalmente el máximo galardón por la Paz, compartido ese año con José Ramos-Horta, el antiguo portavoz en el exilio de la resistencia timorense, y actual presidente de la isla.
Timor Oriental alcanzó su ansiada libertad en 1999, y fue reconocido internacionalmente en mayo de 2002, convirtiéndose en una de las democracias más jóvenes del mundo. Sólo entonces, Carlos Felipe Ximenes Belo dejó su isla natal para cumplir otro de sus sueños pastorales, ser misionero en Mozambique.
Desde 2005, el sacerdote vive en Portugal, país del que Timor fue colonia por más de 400 años, y que actuaría como mediador en el conflicto timorense contra Indonesia; fue ahí donde Belo cantó su primera misa sacerdotal, antes de partir a la azarosa misión que le esperaba en su tierra natal.
Ésta es la entrevista que Carlos Felipe Ximenes Belo concedió en exclusiva para Corresponsal de Paz.
Así habla hoy el sacerdote que siempre será recordado como el guía espiritual comprometido con la dignidad y la reconciliación de Timor Leste, una isla que a casi 10 años de libertad, todavía transita por caminos escabrosos.