Si la guerra es masculina, la paz también
El escritor estadounidense Henry Miller escribió alguna vez: “si nuestro cambio está dirigido hacia una mejor realidad, será una mujer quien nos indique el camino”.
Atisbos de este cambio se trazan tímidamente aún por iniciativas como Follow the Women, que tiene su parte de idealismo, pero también de un realismo pragmático cuyos efectos pueden quizá no verse en lo inmediato, pero que van abriendo brecha con su rodaje. Para Detta Regan, la verdadera fuerza de esta “rodada pacífica” tiene un nombre: empoderar a las mujeres.
“Algunas de nuestras viajeras jamás se habían subido a una bicicleta, mucho menos se habían atrevido a cruzar fronteras no sólo físicas, sino también psicológicas. Se trata de demostrarles que pueden hacer cosas que parecen imposibles, y al mismo tiempo, enseñarle al mundo que los vínculos entre personas de países ‘supuestamente enemigos’ no son una utopía (…) todos tenemos miedo, es un sentimiento normal, pero no podemos enfrentar ese miedo como hemos hecho hasta hoy: yendo contra otros seres humanos”

La “lídear team” de este peculiar tour que atraviesa varias naciones de Oriente Medio, tiene muy claro que sus esfuerzos son insuficientes no sólo en sus alcances territoriales, sino también y sobre todo en su influencia sobre la “real politik”, ese núcleo duro, eminentemente masculino, que toma las decisiones ‘de peso’ en el mundo actual, y en los límites de una diplomacia casi siempre unilateral.
El conflicto Palestino-Israelí, que con más de 60 años de enfrentamiento es el más añejo de nuestra historia reciente, vivió entre diciembre de 2008 y enero de 2009, una de sus peores escaladas de violencia desde la segunda Intifada (2000). El solo nombre de la ofensiva israelí era contundente:
La llamada operación “Plomo Sólido” culminó con unos 1,400 muertos del lado palestino, un tercio de ellos niños, sometidos a bombardeos con armas prohibidas por la Convención de Ginebra en zonas habitadas por población civil. El Consejo de Seguridad de la ONU, el mismo que pide por más procesos pacíficos con visión de género, no emitió resolución o condena alguna.
“Yo sé que este viaje no es suficiente para convencer a las esferas de poder sobre la inutilidad de la guerra y del sufrimiento que esto conlleva, pero sí creo que tendremos un efecto multiplicador por cada mujer que se sienta más fuerte; por cada mujer que haya aprendido que es posible convivir… por cada mujer que pueda recordar que las fronteras son dibujos que nos han hecho, y que la paz no es sólo un deseo, sino una acción consciente y cotidiana que pide esfuerzos”
“Cadencia”, en lenguaje ciclista, es el número de pedaleos dados por minuto; y en este sentido, parece que a la paz femenina le queda tiempo para alcanzar el mejor de sus ritmos: la Resolución 1325 ya ha sido traducida a 70 lenguas, pero lo cierto es que en los últimos años, muy pocas mujeres se han sentado en los procesos “oficiales” de paz y reconciliación, mientras que en los lugares donde la violencia prevalece (en una guerra abierta o no) la visión de género se enfrenta a las mismas pendientes accidentadas de siempre.
Sigue el camino: Follow the Women
Detta Regan cumplirá 58 años en agosto de 2009, para octubre de este mismo año, tendrá lugar la 6ª rodada de mujeres por la paz que sigue reclutando mujeres en todo el mundo.
La líder de esta iniciativa habla con Corresponsal de Paz, con una absoluta convicción de que el empoderamiento femenino y el mensaje de la posibilidad de convivencia y unión, abrirán brechas en el tiempo sólo a base de repetición y entrenamiento… a golpe de un pedaleo constante.
Fue bombera, aprendió a apagar fuegos. Después fue controladora aérea y aprendió a lidiar con diversos problemas a un tiempo. Trabajó durante años como entrenadora de jóvenes y de ellos se inyectó una energía que no suelta. Hoy conoce bien eso a lo que le llaman “la soledad del corredor de fondo”, la tenacidad de quien para poder llegar más rápido y más lejos, h

a tenido que aprender primero a hacerlo de a poco y lento.
Detta se ha propuesto así una nueva meta para la próxima ruta ciclista por la paz. Esta vez quiere llegar hasta el centro mismo del conflicto.
“Quiero ir hasta la franja de Gaza, estoy intentando recaudar algún dinero. Quiero ir ahí, en bicicleta, con mi cuerpo como única protección, y entregar en hospitales y albergues el dinero que pueda reunir… todos me dicen que puede ser peligroso, pero es mi nueva visión para esta carrera, yo sigo mis visiones y si es preciso, iré yo sola”.
Habrá que “seguir a las mujeres” este año y averiguar si logran llegar hasta la línea donde la paz no se ha hecho presente en más de medio siglo. No irá sola, porque ya su hija y otras ciclistas le han dicho que estarán con ella. Si logran esta pequeña gran hazaña, un reducido grupo de mujeres de todo el mundo, habrá logrado finalmente, romper un poco el cerco de la guerra en Oriente Medio