Por: Manuel Dios Diz
Estamos inmersos en un debate de enorme interés sobre las formas de reducir el déficit público, en España y en toda Europa, algo sobre lo que parece existir un acuerdo unánime, con independencia de que tengamos valoraciones diferentes sobre las causas de la crisis y las responsabilidades atribuibles a cada cual, desde luego, no en el mismo grado, como es obvio.
Cuando un gobierno, que se define a sí mismo como progresista y socialdemócrata, toma medidas drásticas para recortar el gasto público, lo hace priorizando unas acciones sobre otras, escoge y descarta, decide..., y eso, se llama gobernar, aunque acierte o no en sus objetivos.
Lo primero que llama la atención, lo que sorprende e indigna, tiene que ver con los destinatarios escogidos para pagar la factura de unas políticas económicas, nacionales e internacionales, guiadas por la codicia y el despilfarro, por la especulación financiera.

Los mismos que tuvieron que ser rescatados con cuantiosas cantidades de dinero público, son los que ahora dictan las normas para rebajar los déficits, muy incrementados precisamente por la sangría provocada por semejante “rescate”. Y los paganos de esta locura no van a ser ellos, sino los sufridos pensionistas, el funcionariado, las inversiones públicas previstas, o el gasto social.
El desequilibrio a la hora de pagar la factura de la crisis resulta especialmente significativo. Cualquiera puede aceptar apretarse el cinturón en una situación de emergencia, si todos los sectores sociales, empezando por los que más ganan y tienen, deciden sacrificarse, en mayor o menor grado, según sus ganancias. No parece que vaya ser el caso del ahorro propuesto por el presidente de España José Luis Rodríguez Zapatero: un recorte de aproximadamente 15,000 millones de euros.
La desregulación del sistema financiero internacional responde a un modelo económico basado en el descontrol que interesa, particularmente, a unos pocos actores económicos que se benefician a manos llenas, que incrementan sus riquezas por medio de la especulación, hasta el punto que tienen poder suficiente como para plantarle un pulso a la democracia representativa.
En cualquier caso, la reducción del déficit público, nacional e internacional, parece imprescindible. Sin embargo, a la hora de escoger dónde usar el bisturí, existen otras posibilidades.
Alguien podrá acusarnos de utópicos, en el mejor de los casos, o de demagógicos, en el peor, pero cuando insistimos en la idea de reducir los intolerables gastos militares, a nivel mundial y nacional, lo hacemos desde el convencimiento de que una pequeña merma porcentual, aliviaría notablemente el gasto público, y liberaría cuantiosos fondos para afrontar los grandes desafíos de la humanidad en su conjunto y en cada país.
Pensemos por un momento que en España, desde el año 2000, es decir, diez años continuos hasta la fecha, el gasto militar no bajó nunca de 10,000 millones por año, y en cambio, desde el 2005 viene superando nada más y nada menos que los 15,000 millones de euros: la cifra mágica propuesta por Rodríguez Zapatero. Para el presente año, la cifra presupuestada asciende por encima de los 17,000 millones de euros.
La compra de nuevas armas, la modernización y su mantenimiento, supone, en 2010, la gigantesca cantidad de 1,223 millones de euros. Y sinceramente, una fragata, un helicóptero Tigre, un avión de combate de menos, no creo que nos deje indefensos ante un hipotético “enemigo”. No hablemos del pozo sin fondo que significa nuestra participación en el proyecto interminable del
‘Eurofigther’ (*1).
Alguien podrá llamarnos ilusos o irresponsables por hacer estas reflexiones pero son muchas las personas de bien que las comparten.
Entre aviones, carros de combate o fragatas, y pensionistas, jubilados, dependientes, enfermos, o funcionarios, no tenemos dudas: preferimos salir al rescate de la gente corriente. Son opciones, efectivamente...
*1.- El ‘Eurofigther’ es un caza polivalente diseñado y construido por el consorcio de empresas europeas Eurofighter GmbH. Fue creado en 1983 y armado por las compañías EADS, BAE Systems y Alenia Aeronautica. Realizó su primer vuelo en marzo de 1994.
Sobre el autor:
Actualmente Manuel Dios Diz preside el Seminario Gallego de Educación para la Paz. Es el coordinador del Comité Organizador del Foro 2010, y vicepresidente del consejo de dirección de la Fundación Cultura de paz que lidera D. Federico Mayor Zaragoza.
Dios Diz es miembro activo del Consejo Internacional de la Educación del Foro Mundial (FEM), que forma parte Foro Social Mundial (FSM) y el Foro Social de Galicia, que reúne a casi un centenar de organizaciones y movimientos sociales. Fue galardonado con el Premio Hagamos la paz "» otorgado por el Instituto Internacional per la Pau de la Generalitat de Catalunya por su documental "En son de paz",como parte del III Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos (2005)
Este artículo fue escrito en gallego para el Xornal de Galicia.
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