Poto-Mitan, las que sustentan la casa
En Haití hay una palabra creole para nombrar el papel fundamental, central de la mujer: Poto-Mitan, proviene del vocablo francés 'Poteau' que significa 'viga', lo que sustenta la casa. Las mujeres haitianas son consideradas como el motor de la sociedad; las madres, las cuidadoras, las que aportan dinero al hogar, las que venden en los mercados, las que trabajan incansablemente para sus hijos, sus esposos y sus padres.
“Tu touche la femme, tu touche la famille”, enuncia Liliane, una frase que patentiza un hecho bien demostrado: Cuando tocas a la mujer, tocas a la familia.
Hasta ahora, las cifras que conocemos son de al menos 200,000 muertos en Puerto Príncipe, mientras otras ciudades más pequeñas como Jacmel, Petit Goave y Jeremie sufrieron una destrucción similar o incluso mayor. Hay decenas de miles de heridos.
Estas estadísticas incluyen mujeres y niñas, víctimas sepultadas en escuelas y hospitales (300 enfermeras murieron en un único centro). Habrá muchas mujeres con miembros amputados y cuerpos lacerados. Y están también las mujeres y niñas marcadas con profundos traumas, necesitadas de terapia mental tanto como física, de un cuidado restaurador continuo.
Expuestas también, en su vulnerabilidad, a la amenaza de la violencia sexual y de género, un fenómeno común en situaciones de inestabilidad social y catástrofes. Sin refugio ni seguridad, hay verdaderas razones para preocuparse por el futuro próximo.
Los organismos haitianos y las agencias de la ONU han expresado públicamente su temor a que los traficantes de sexo busquen niños y huérfanos haitianos, especialmente a las niñas. Como lo advirtió un defensor de los niños hace unos días: “Realmente estamos preocupados, debemos estar vigilantes y proactivos para afrontar esta amenaza.”
El país que no tenía nada, lo perdió todo
A pesar de los pesares, los haitianos han probado tener una fortaleza y resistencia increíbles, y las mujeres lo han demostrado de sobra desde la pesadilla del 12 de enero.
“Es importante para nosotras reconocer la fuerza y el liderazgo que las mujeres hemos mostrado en esta situación” señala Liliane.
“Por ahora no hemos podido contar realmente la historia, la historia de las mujeres comunes, porque hemos perdido nuestra voz –la radio- durante la primera semana crítica. Y el estado que nos domina es el shock y la supervivencia. Pero déjame decírtelo: han sido increíbles. Las mujeres haitianas se movilizan, incluso por encima de todo lo que han perdido, por encima de sus propias heridas y dolor, son valientes. Debe ser dicho.”
Más tarde, en las maltrechas instalaciones de SOFA, nos reunimos para establecer una agenda para incluir la voz de las mujeres en las discusiones sobre la reconstrucción de Haití.
Hablamos sobre cómo, si hay alguien preparado para sobrevivir al terremoto más devastador de la naturaleza, esos son precisamente los haitianos, una población que ha aprendido a vivir con casi nada, gente que ha padecido siempre un sufrimiento tal que no admite comparaciones en este lado del mundo. Hablamos sobre las innumerables demostraciones de fortaleza descomunal y espíritu humano que nos rodean: como individuos, como mujeres, como personas, como país.
Liliane mira hacia el futuro y confía en que las mujeres líderes se recuperarán, y una nueva generación surgirá para hacer frente a los enormes retos que sobrevendrán.
Eso incluye crear nuevos caminos no sólo para el liderazgo de las mujeres, sino para que su voz esté presente en la reconstrucción del país que hoy se proyecta. Ello significa llegar a todas partes, para solicitar la solidaridad y el apoyo de otras mujeres, hombres y grupos del mundo.
“Necesitamos muchos acompañantes, pero estamos listas para liderar. Este es el mensaje que necesita transmitirse.”
Sobre la autora:
Anne-christine d'Adesky es escritora y periodista de raíces haitianas. Cubrió los sucesos políticos de Haití durante la década de 1980 y comienzos de 1990, publicando un libro sobre el país en la era post Duvalier llamado “Under the Bone” (FGS, 1994). Actualmente proyecta un libro sobre la reconstrucción de Haití tras el terremoto. Es colaboradora regular de World Pulse y miembro de la comunidad PulseWire.