Sin pruebas, sin consentimiento de la ONU ni de la comunidad internacional: así comenzó la guerra de Irak el 20 de marzo de 2003. Un conflicto que a la fecha ha matado a más de un millón de personas y que continúa su letal paso a pesar de que todos los argumentos para iniciar las hostilidades se han venido abajo.
Sólo 7 de los 27 países de la Unión Europea cumplieron con la norma que prohíbe usar y vender aparatos como esposas que dan choques eléctricos, cinturones paralizantes, esposas para pulgares y otros instrumentos que son utilizados para infligir sufrimiento y malos tratos.
Human Rights Watch pide que los altos cargos también sean juzgados. El organismo tiene documentados 350 casos de abuso que involucran a más de 600 oficiales de bajo rango.