En varios estados de la Unión Americana, los servicios de inmigración condenan indiscriminadamente incluso a ciudadanos legalmente residentes. Un informe publicado recientemente documenta casos de enfermos que antes de ser deportados pasan hasta 10 años recluidos en prisiones donde ‘nadie sabe qué hacer con ellos’
Amnistía Internacional denuncia una masacre programada en el estado estadounidense desde que Rick Perry asumiera el cargo de gobernador