El Vaticano ha revisado su normativa y ha determinado que el abuso a menores, y el intento de ordenación de las mujeres son, hoy por hoy, los “crímenes más graves contra la legislación eclesiástica”
La legislación que afecta a la minoría chiita, permite el abuso sexual, les niega la tutela de sus hijos y exige el consentimiento del marido para salir de casa o trabajar.