Patricia Pérez, líder de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/Sida y nominada al premio Nóbel de la Paz, lidera la campaña “Más paz, menos Sida”, que pide a las naciones del mundo destinar los recursos militares a detener la epidemia, de la que cada vez más mujeres jóvenes son víctimas, sobre todo en los países en guerra.
Apenas en 2009, el gobierno de Botsuana permitió que la población refugiada en su territorio también accediera a los antirretrovirales, indispensables para los seropositivos. Actualmente, el país africano es receptor involuntario de miles de personas que llegan de otras 7 naciones del continente, la mayoría de ellas, con altos índices de contagio.
Un estudio de Médicos sin Fronteras prueba que desde 2009 los principales donantes han disminuido la financiación entre 8 y 12%, sobre todo en África. El abandono económico deja desamparados a los pacientes, provoca mayor mortandad y aumenta el número de huérfanos.
La sede mundialista, el país más rico del continente africano, gastó 4,000 millones de dólares en preparativos e infraestructura, pero su tasa de infectados de VIH es una de las más altas. Atacar el problema, y atender a los 6 millones de personas que viven con el virus, requiere 1,500 millones de dólares al año.
Con el pago de la millonaria cantidad, el laboratorio quiso detener una investigación en su contra por comercialización indebida, y por el supuesto soborno a médicos y vendedores
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