La organización condenó y pidió que se investigue la serie de explosiones coordinadas del pasado 8 de diciembre, que mataron en Bagdad a 120 personas, la mayoría de ellas civiles.
Por ‘razones de seguridad’, el gobierno impide el acceso de periodistas a lugares y víctimas de atentados, y varios comunicadores han sido agredidos por la autoridad.
Los comunicadores pidieron que se revise una ley que pone en peligro su profesión, y que los dejaría a merced de juicios ambiguos.
El Comité Internacional de la Cruz Roja pide “no normalizar” la violencia de un conflicto que está aún lejos de terminar