El mayor campo de concentración durante la II Guerra Mundial es hoy un museo que recibe 1 millón de visitas al año, el mismo número de personas que ahí fallecieron durante el holocausto. La limpieza étnica de aquella barbarie perseguía a judíos, homosexuales, enfermos o discapacitados: una persecución contra todo aquello que fuera diferente de la llamada “raza aria”.
La anciana, que tenía 100 años, trabajó de joven para el padre de Ana y ayudó a la familia Frank en la clandestinidad frente a los nazis. Según reportes de prensa, murió tras una breve enfermedad.
Alfredo Astiz y otros 18 militares enfrentan cargos de lesa humanidad perpetrados en la Escuela Mecánica de la Armada, (ESMA) por la que pasaron unos 5,000 detenidos, 90% de los cuales fueron asesinados.
Meyer Hack, de 95 años, ha entregado al Museo del Holocausto las pertenencias de algunos compañeros que murieron en el campo de concentración