No son médicos, pero en los lugares azotados por este padecimiento, el pueblo deposita en ellos su confianza. Médicos sin Fronteras está formando a asistentes que diagnostican la enfermedad y administran la medicina a tiempo: la malaria es mortal en cuestión de días, y esta nueva ayuda es vital para llegar a los rincones más apartados.
La donación de órganos de menores para receptores de edades similares es aún muy baja. Con esta iniciativa, la capital catalana abre camino en Europa promover esta necesidad clínica infantil.
En su noveno aniversario la Fundación Theodora ha ayudado a 250.000 niños y niñas a hacer más agradable su estancia en un hospital.