La sede mundialista, el país más rico del continente africano, gastó 4,000 millones de dólares en preparativos e infraestructura, pero su tasa de infectados de VIH es una de las más altas. Atacar el problema, y atender a los 6 millones de personas que viven con el virus, requiere 1,500 millones de dólares al año.
La Papaya es un peculiar sitio web donde los usuarios deciden si quieren ayudar o ser ayudados. “Hoy en día, la única revolución que necesitamos es de teclados, de cabeza y de corazones bien puestos”, afirma el creador de este proyecto.
Según el más reciente informe ‘Pobreza y Desarrollo’ del Banco Mundial, entre un 15 y 20% de los pobres en países en desarrollo sufren algún tipo de discapacidad. Con gobiernos poco sensibles al tema, estas personas tienen menos oportunidades de educación y empleo, sus salarios son inferiores a los de la mayoría, pero sus gastos en medicinas, transporte y alimentación son mayores.
Un proyecto nacido en 2006 entrena a los presos en labores medioambientales. Además de encontrar una ocupación durante el cumplimiento de su pena, más de 500 internos en España tendrán al salir una “profesión verde”.
Si los países donantes destinaran esta ínfima cantidad de sus economías a los países en desarrollo, 1,000 millones de personas tendrían acceso a los servicios médicos básicos. Hoy, en el Día Internacional de la Salud fallecerán por causas totalmente evitables miles de niños menores de 5 años.
Por primera vez, el evento que reúne a los movimientos sociales del mundo se desmarca del Foro Económico de Davos, y amplia su influencia con actividades en 40 sedes del planeta.
Un informe exhaustivo analizará las posibilidades de que trabajadores discapacitados puedan ser pioneros en labores que tengan que ver con actividades sustentables en diversas provincias.
En Cáceres, España, un establecimiento atendido por discapacitados, vende productos baratos para personas de bajos recursos