En el viejo continente, unas 140,000 mujeres de diversas nacionalidades son usadas como sirvientas o esclavas sexuales en un lucrativo mercado ilegal, que cada año deja más de 2,500 millones de euros de ganancias al crimen organizado internacional.
Más de 110 millones laboran en condiciones peligrosas, de esclavitud y de abuso constante. Según cifras de la OIT, el trabajo infantil aumentó en 20% en 4 años, por lo que en junio de 2011 se intentará sellar un nuevo acuerdo internacional para frenar el avance de este problema.
El Foro Internacional de los Derechos Laborales lleva 13 años pidiendo a la FIFA y a las marcas globales que los fabricantes de los balones con que se juega el fútbol del mundo dejen de ser explotados. En países como Pakistán, India, China y Tailandia, muchos de estos trabajadores son niños... niños que nunca jugarán al fútbol.
Actualmente por cantidades ínfimas, unos 100 millones de asiáticos confeccionan el 60% la ropa que viste al mundo. Si su sueldo se duplicara, eso aumentaría el precio de una camiseta en apenas 50 céntimos de euro… ¿es esto mucho pedir? Varias ONG se han unido para promover esta campaña.
En el país carioca existen más de 200 rutas utilizadas por los traficantes de humanos, que con promesas y engaños someten a sus víctimas a la esclavitud y la prostitución. La indefensión de quienes caen en estas redes es enorme, y el comercio con humanos, un negocio millonario.
En un estudio realizado en 43 países, la Confederación Sindical Internacional comprobó que la desigualdad en las labores del hogar es casi generalizada. En este ‘trabajo no remunerado’ la peor carga es para las mujeres, sobre todo para las que son madres.
Las redes internacionales que trafican con seres humanos para explotarlos sexualmente, obtienen ganancias anuales de unos 27 mil millones de euros. Mujeres y niños son las víctimas habituales.
Sólo en octubre pasado fallecieron 8 empleadas del hogar, todas ellas migrantes. Algunas se suicidaron y otras “cayeron” de pisos altos. El año pasado HRW documentó un alarmante ritmo de una muerte por semana.
Según la Organización Internacional para las Migraciones, hoy, unos 12 millones de personas son víctimas de la sociedad de consumo. Esta nueva campaña pretende crear conciencia sobre el oscuro origen de muchos productos.
En cambio, en los países en desarrollo y en las zonas más deprimidas aumentó la economía informal y el trabajo precario, según afirma la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Estados Unidos actualizó una lista de 2001 donde se detallan productos y naciones involucrados en el trabajo infantil. Sin embargo, el informe omitió los nombres de las empresas
En Europa y Norteamérica ‘los nuevos esclavos’ son explotados en diversas actividades. Contratos amañados y contabilidades ilegales son las típicas trampas, advirtió la ONU.
La crisis puede empujar a un número cada vez mayor de niños y en particular de niñas al trabajo infantil. 100 millones de niñas son víctimas hoy de esta forma de explotación
Ban Ki-Moon destaca que los descendientes de esclavos todavía siguen sufriendo discriminación y pobreza