Al menos dos compañías norteamericanas entraron en una ‘lista negra’ de una inversora noruega por adquirir fosfatos en el Sahara Oriental. Las ganancias de estos recursos, unos 200 millones de dólares, iban a parar a las arcas de Marruecos y no a los pobladores de esta región, cuyo territorio está actualmente en disputa.
A mediados de febrero, la sede de Naciones Unidas será nuevamente escenario para las conversaciones de paz entre el Frente Polisario (Sahara) y autoridades marroquíes.
En el 34 aniversario de la anexión del Sáhara Occidental, el rey marroquí Mohamed VI declaró como “alta traición” cualquier nexo con quienes defienden la independencia de ese territorio.