El mayor campo de concentración durante la II Guerra Mundial es hoy un museo que recibe 1 millón de visitas al año, el mismo número de personas que ahí fallecieron durante el holocausto. La limpieza étnica de aquella barbarie perseguía a judíos, homosexuales, enfermos o discapacitados: una persecución contra todo aquello que fuera diferente de la llamada “raza aria”.