Una caminata pacífica denunció a la población de la isla la intención de la multinacional de esclavizar al campo con la donación de semillas transgénicas, disfrazadas de 'ayuda humanitaria' tras el terremoto de enero. En un acto simbólico, se quemaron los productos de Monsanto y se regalaron semillas nativas a los asistentes.
La multinacional aprobó el envío de 475 toneladas de maíz genéticamente modificado, para que sean vendidas a los agricultores a un ‘precio simbólico’. El gobierno afirmó que la isla no tiene una ley que regule este tipo de productos, y organizaciones campesinas pidieron quemar las semillas y enterrarlas para evitar un daño irreversible en el suelo cultivable.
El Ministerio de Medio Ambiente y algunos políticos conocen ya sobre casos de agricultores afectados y sin embargo, votan a favor de los Organismos Modificados Genéticamente –OMG-
Un informe de Greenpeace y Amigos de la Tierra acusa a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria de incurrir en errores y omisiones graves sobre los riesgos de su cultivo
Con la decisión del gobierno alemán ya suman seis los países de Europa que prohíben el maíz patentado por la empresa Monsanto