Un documental expone la realidad que el gobierno colombiano insiste en negar: el conflicto del país sudamericano, que expone a los ciudadanos a vivir el fuego cruzado del ejército, la guerrilla y los paramilitares. Las mujeres colombianas, valientes promotoras de la paz, son a la vez las más afectadas por los grupos armados, y obligadas a sufrir el desplazamiento de sus tierras
Patricia Pérez, líder de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/Sida y nominada al premio Nóbel de la Paz, lidera la campaña “Más paz, menos Sida”, que pide a las naciones del mundo destinar los recursos militares a detener la epidemia, de la que cada vez más mujeres jóvenes son víctimas, sobre todo en los países en guerra.
Amnistía Internacional y otros organismos piden que el proceso de pacificación no omita el respeto a los Derechos Humanos y la rendición de cuentas de quienes han cometido crímenes de guerra.
En Agosto Colombia será el escenario del Encuentro Continental de Mujeres y Pueblos de las Américas contra la Militarización. Miles de organizaciones debatirán sobre la necesidad de aumentar la participación femenina en los procesos de paz
La ONU aprobó en el año 2000 un documento para aumentar la participación de las mujeres en la resolución pacífica de los conflictos armados, puesto que son ellas las más afectadas durante las guerras y los enfrentamientos. Filipinas, un país constantemente golpeado por la violencia, es el primero que busca ir más allá del papel e intenta implementar la acción femenina en los conflictos.
Sólo 4 de los 23 responsables de las misiones de mantenimiento de la paz son mujeres, aunque ellas son las más afectadas por los conflictos armados.