Durante la última dictadura argentina, por la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) pasaron unos 5,000 detenidos, la mayoría de los cuales, nunca regresó de aquel cautiverio. Después de varios años de entramados legales, hoy ese lugar sirve para recordar los horrores del terrorismo de Estado.
El mayor campo de concentración durante la II Guerra Mundial es hoy un museo que recibe 1 millón de visitas al año, el mismo número de personas que ahí fallecieron durante el holocausto. La limpieza étnica de aquella barbarie perseguía a judíos, homosexuales, enfermos o discapacitados: una persecución contra todo aquello que fuera diferente de la llamada “raza aria”.
Meyer Hack, de 95 años, ha entregado al Museo del Holocausto las pertenencias de algunos compañeros que murieron en el campo de concentración