La organización Human Rights Watch pide al Comité Olímpico Internacional que los países elegidos sean congruentes con el espíritu de los juegos. En 2008, China dejó un triste legado que puede repetirse en las próximas sedes olímpicas: Rusia (invierno 2014) y Brasil (verano 2016)
La ONG quiere que el Comité Organizador vigile que los países anfitriones cumplan también con la ética y los Derechos Humanos.