Al menos dos compañías norteamericanas entraron en una ‘lista negra’ de una inversora noruega por adquirir fosfatos en el Sahara Oriental. Las ganancias de estos recursos, unos 200 millones de dólares, iban a parar a las arcas de Marruecos y no a los pobladores de esta región, cuyo territorio está actualmente en disputa.
Las organizaciones internacionales no dan abasto con las necesidades de los damnificados. El caos impide que los aviones lleguen y la destrucción que los médicos actúen. Las donaciones financieras se quedan cortas y mientras tanto, la seguridad parece haberse vuelto una prioridad internacional
Organizaciones sociales piden que la Comunidad Internacional responda a la tragedia con recursos no reembolsables y cancelando la deuda externa del país caribeño. Únete a la campaña