Reporteros sin Fronteras situó al país africano en el último lugar de su lista negra entre los censores de la libertad: no existe la prensa independiente y la persecución es sistemática.
Tras una revuelta entre el gobierno ugandés y el reino de Buganda, varias estaciones de Radio y TV fueron suspendidas, algunos periodistas secuestrados y requisitados los equipos.
La violenta muerte de Christian Poveda despertó la indignación global de las principales organizaciones que defienden la libertad de expresión. Exigen una investigación exhaustiva.
Los comunicadores pidieron que se revise una ley que pone en peligro su profesión, y que los dejaría a merced de juicios ambiguos.