En el viejo continente, unas 140,000 mujeres de diversas nacionalidades son usadas como sirvientas o esclavas sexuales en un lucrativo mercado ilegal, que cada año deja más de 2,500 millones de euros de ganancias al crimen organizado internacional.
Gracias al DNA-Prokids, siete madres y un padre pudieron reunirse con sus hijos, que habían sido llevados hasta Bolivia. Creado en 2004 en Granada, este sistema de identificación genética se utiliza ya en 15 países como herramienta para combatir el tráfico y la trata de personas.
En 2009, más de 10 mil niños solicitaron asilo en 22 países de la Unión Europea. Esta es la cifra conocida, porque la mayoría queda atrapada en el desamparo de su situación irregular.
En el país carioca existen más de 200 rutas utilizadas por los traficantes de humanos, que con promesas y engaños someten a sus víctimas a la esclavitud y la prostitución. La indefensión de quienes caen en estas redes es enorme, y el comercio con humanos, un negocio millonario.
Las redes internacionales que trafican con seres humanos para explotarlos sexualmente, obtienen ganancias anuales de unos 27 mil millones de euros. Mujeres y niños son las víctimas habituales.
El documento busca unificar criterios y experiencias que los especialistas puedan consultar libremente. La idea es perfeccionar globalmente las estrategias de combate