El mortal monzón de este año dejó a su paso más de 1,200 víctimas mortales y 2.5 millones de damnificados. La ayuda humanitaria se dificulta por la propia tragedia, que ha dejado a comunidades enteras aisladas por las lluvias torrenciales.
Una caminata pacífica denunció a la población de la isla la intención de la multinacional de esclavizar al campo con la donación de semillas transgénicas, disfrazadas de 'ayuda humanitaria' tras el terremoto de enero. En un acto simbólico, se quemaron los productos de Monsanto y se regalaron semillas nativas a los asistentes.
Imágenes captadas por la cámara de un joven isleño han aparecido en CNN, en The Wall Street Journal y en diversos medios internacionales, sin embargo, no ha recibido ninguna compensación por parte de nadie, y como dedica su tiempo a filmar la tragedia de su país, la ayuda humanitaria no ha llegado a sus manos.
El llamado DNA-Prokids que recopila y almacena muestras genéticas ha sido utilizado ya en 12 países y ha permitido la identificación de unos 230 menores reportados como perdidos.
Organizaciones sociales piden que la Comunidad Internacional responda a la tragedia con recursos no reembolsables y cancelando la deuda externa del país caribeño. Únete a la campaña
La tragedia de 2004 se ha transformado en una poderosa lección para las poblaciones afectadas.