En el viejo continente, unas 140,000 mujeres de diversas nacionalidades son usadas como sirvientas o esclavas sexuales en un lucrativo mercado ilegal, que cada año deja más de 2,500 millones de euros de ganancias al crimen organizado internacional.
En el país carioca existen más de 200 rutas utilizadas por los traficantes de humanos, que con promesas y engaños someten a sus víctimas a la esclavitud y la prostitución. La indefensión de quienes caen en estas redes es enorme, y el comercio con humanos, un negocio millonario.
Las redes internacionales que trafican con seres humanos para explotarlos sexualmente, obtienen ganancias anuales de unos 27 mil millones de euros. Mujeres y niños son las víctimas habituales.
Sólo en octubre pasado fallecieron 8 empleadas del hogar, todas ellas migrantes. Algunas se suicidaron y otras “cayeron” de pisos altos. El año pasado HRW documentó un alarmante ritmo de una muerte por semana.
Según la Organización Internacional para las Migraciones, hoy, unos 12 millones de personas son víctimas de la sociedad de consumo. Esta nueva campaña pretende crear conciencia sobre el oscuro origen de muchos productos.
Por primera vez, una campaña reúne bajo un lema a 22 países iberoamericanos. Los spots publicitarios sumaron voces anónimas y de personalidades de toda la región.
En Europa y Norteamérica ‘los nuevos esclavos’ son explotados en diversas actividades. Contratos amañados y contabilidades ilegales son las típicas trampas, advirtió la ONU.
El Comité para la Eliminación de la Discriminación en contra de las Mujeres (CEDAW) afirma que la crisis económica empeora la situación femenina