Según un informe reciente, España aumentó su exportación armamentística en más de un 44%. Muchos de los lugares a donde esas armas llegaron son naciones en conflicto, y algunos de los destinatarios ni siquiera son gobiernos, sino empresas privadas.
El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó la descarga nuclear en Hiroshima. La onda expansiva desintegró más de 5 kilómetros a la redonda, y el viento alcanzó temperaturas de 500º centígrados, todo, en apenas 5 segundos. Los relojes se detuvieron ese 6 de agosto a las 8:16 de la mañana.
El 1o de Agosto entró en vigor la Convención que prohíbe el uso de estas armas, responsables de la muerte de unos 10,000 civiles en los últimos años. Queda camino por delante: Estados Unidos, China, Israel, Rusia y Brasil no han firmado, y 146 instituciones que aún financian esta industria de la muerte, están en situadas en las mayores economías del mundo.
Los cinco Estados miembros del Consejo de Seguridad, así como diversos países europeos son cómplices del transporte de armamento que llega a países en conflicto o donde se cometen –con estas armas- crímenes de guerra o graves violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario
La organización ‘Alcaldes por la Paz’, que ha sumado esfuerzos en 144 países de todos los continentes, quiere lograr que en 2020 hayan desaparecido todos los arsenales nucleares. La iniciativa fue creada por los alcaldes de Hiroshima y Nagasaki, dos ciudades que en 1945 conocieron la tragedia nuclear de primera mano
Organizaciones sociales de todo el mundo elaboran una lista de puntos que deben incluirse en el Tratado Internacional de Comercio de Armas, cuyo texto final se aprobará en 2012
El acuerdo de reducción de ojivas nucleares vence el próximo 5 de diciembre. Ambas potencias deberán firmar un texto provisional mientras aprueban el documento definitivo
Los principales productores y exportadores –todos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU- se comprometieron a respaldar el tratado para regular el comercio internacional de armas convencionales.
La violencia se cobra hoy en día unas 2,000 víctimas diarias, en tanto que las disputas diplomáticas impiden lograr un tratado internacional regulatorio que detenga eficazmente estas muertes.