El "cepillo de dientes" del huerto africano que dignifica a las mujeres - Corresponsal de Paz
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El “cepillo de dientes” del huerto africano que dignifica a las mujeres

Mujeres de Maiduguri, en Nigeria, que cultivan el porongo, junto al director general de la FAO | © FAO

Mujeres del norte de Nigeria cabezas de familia encuentran en una hortaliza africana una vía para la autosuficiencia

Se llama gorongo, la berenjena africana, una hortaliza que produce unos frutos blancos en forma ovalada que parecen huevos antes de que maduren y se vuelvan verdes. Las mujeres mastican esos frutos para mantener sus dientes limpios. Además de nutritivo, es un alimento importante a nivel social, se comen durante la celebración de bodas y en las ceremonias de asignación de nombres a los niños.

El gorongo es una de las hortalizas que cultivan los agricultores desplazados por el conflicto generado por Boko Haram en el norte de Nigeria. Con el apoyo de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura),  se ha puesto en marcha un centro de producción en el que las mujeres tienen un papel fundamental.

La violencia relacionada con Boko Haram se ha extendido por la cuenca del lago Chad y afecta a Nigeria, Camerún, Chad y Níger, con grave efectos sobre la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia. Cerca de 7,1 millones de personas, según laFAO, sufren inseguridad alimentaria severa en estos cuatro países y se estima que hay 2,5 millones de desplazados.

En una reciente visita a Maiduguri, el director general de la FAO, José Graziani da Silva, se encontró con un grupo de mujeres que trabajaban en un campo de gorongo, cuyas semillas habían obtenido ellas mismas. Eran sobrevivientes de ataques de Boko Haram en sus aldeas y la única fuente de sustento de sus familias.

Una de estas campesinas explicó que para ellas, usar el gorongo para limpiar sus dientes es una forma de recuperar su sentido de la dignidad. También es una señal de que ya no están en situación de crisis extrema y tienen esperanza en recuperar su autosuficiencia. Estas mujeres están logrando contar con un excedente de hortalizas que pueden vender para ganar dinero y cubrir sus necesidades no alimentarias, como la atención sanitaria y la educación de sus hijos.


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