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En libertad la académica y feminista ugandesa Stella Nyanzi tras un mes en prisión

Stella Nyanzi, crítica con el poder, ha liderado la campaña #Pads4GirlsUg | Foto: Facebook Stella Nyanzi

La destacada intelectual y activista había sido encarcelada por sus críticas en redes sociales al presidente de Uganda, Yoweri Museveni, y a su esposa, la ministra de Educación, Janet Museveni

«¡Qué delicia estar fuera del horrible vientre de la brutalidad del Estado!», ha escrito en su cuenta de Facebook

La académica ugandesa Stella Nyanzi ha sido puesta en libertad bajo fianza este miércoles tras pasar 33 días en la prisión de mujeres de Luzira, condenada por una serie de declaraciones realizadas en Facebook contra el presidente del país, Yoweri Museveni y su esposa, la ministra de Educación, Janet Museveni.

La detención de Nyanzi ha tenido un enorme impacto en las redes sociales, a través de las cuales se inició la campaña #FreeStellaNyanzi para exigir su puesta en libertad. Nyanzi, profesora en la universidad de Makerere, había sido detenida el pasado 7 de abril bajo la acusación de «acoso cibernético» y «comunicación ofensiva», en virtud de la Ley sobre Uso Indebido de la Informática de 2011.

La académica, crítica con el presidente, se había referido a él como «un par de nalgas», #aPairOfButtocks, expresión que también se ha utilizado como etiqueta en redes sociales para defender su causa y expresar opiniones contra Museveni, a quien se acusa de corrupción, nepotismo y violar los derechos humanos.

Nyanzi, antropóloga médica y especializada en salud sexual y reproductiva, cuestionó también a Janet Museveni, primera dama y ministra de Educación, por no haber cumplido su promesa electoral de suministrar compresas higiénicas a todas las niñas de las escuelas públicas de Uganda. En este sentido, y para afrontar el problema al que se exponen las niñas de las familias más empobrecidas, muchas de las cuales abandonan la escuela al no poder costear las compresas, Nyanzi inició la campaña #Pads4GirlsUG para recaudar fondos con los que comprar compresas y distribuirlas.

Su encarcelamiento hace un mes fue condenado por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional o la Coalición Nacional de Defensores de los Derechos Humanos de Uganda, así como por destacadas activistas ugandesas como Kasha J. Nabagesera. Tras conocerse la noticia de su liberación, otorgada por el juez del caso, James Ermye Mawanda, Sarah Jackson, directora adjunta de Amnistía Internacional para África Oriental, Cuerno de África y Grandes Lagos,  ha declarado que «nunca debió haber sido detenida». «El intento del gobierno de enjuiciarla por alzar la voz por los derechos de las mujeres y niñas de Uganda es una afrenta para la libertad de expresión», ha añadido y ha instado a que se retiren de forma inmediata e incondicional todos los cargos contra ella.

Por su parte, Stella Nyanzi ha publicado el siguiente mensaje en su cuenta personal de Facebook:

¡Qué delicia estar fuera del horrible vientre de la brutalidad del Estado! La prisión de mujeres de Luzira mantendrá siempre un lugar querido en mi corazón. Hice amistad con las presas. Treinta y tres días de usar el nauseabundo uniforme amarillo, durmiendo sobre un delgado colchón extendido sobre el suelo de cemento, junto a otras sesenta compañeras, acurrucadas, en simulado respeto a guardianes mal pagados, (…) desnudándonos para registros del cuerpo, exponiendo mis genitales a los ojos curiosos de los guardianes, la pesadilla de cagar en las letrinas, la vigilancia, los interrogatorios, los trabajos …

Me alegro de estar en casa con familiares y amigos que me quieren. Soy amada. Estoy agradecida de ser amada. Todos los días que estuve encerrada en la brutal prisión de Uganda, recibí el apoyo de ese amor de cerca y de lejos. Les agradezco a todos ese amor. La libertad huele tan bien cuando estás entre seres queridos.

Mis abogados y el equipo legal mantuvieron mi espíritu ganador. Mis certezas restauraron mi esperanza en la humanidad. Todos mis visitantes en prisión me animaron a no darme por vencida. Los medios de comunicación y la fraternidad en las redes sociales mantuvieron el fuego ardiendo. Los activistas de derechos humanos, las feministas, queers, periodistas, caricaturistas, cómicos, músicos, artistas, intelectuales, investigadores, las misiones extranjeras, y todos mis cómplices,  que se mantuvieron firmes y orgullosos en solidaridad conmigo. Os doy las gracias.

 

 

 

 


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